miércoles, marzo 09, 2005

Más allá de Karl, ¡el anarquismo ha vuelto! ---ATN

RESEÑA DE: Studies in Mutualist Political Economy, de Kevin Carson

Autor: ¿Larry Gambone?

Tomado de ANY TIME NOW # 21 Part 4

Trad. wg
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Los anarquistas tienden a sentirse desconcertados en materia de economía. Lo que hacemos es mascullar alguna cosilla de Proudhon, y a continuación, no sin vergüenza, tomamos prestadas las ideas de Karl Marx. Es chocante, e irónico, que el anarquismo haya comenzado, en gran medida, como una teoría económica -tan sólo piénsese en Josiah Warren, Proudhon y Tucker-, pero después haya abandonado ese campo a los marxistas. Una aproximación específicamente anarquista al análisis económico ha permanecido en estado latente durante los últimos 130 años. Sin embargo, con la publicación de STUDIES IN MUTUALIST POLITICAL ECONOMY, de Kevin A.Carson, ese período de letargo ha llegado a su fin.


Carson comienza criticando a los economistas postclásicos, los marginalistas, los marxistas y los austriacos. Pero su crítica no consiste simplemente en ignorar sus puntos de vista, sino que es dialéctica en su forma. Aquello que sobrevive al análisis, no importa de qué escuela económica provenga, lo incorpora en su síntesis anarquista. Sin exagerar demasiado, Carson ha producido nuestro Das Kapital.


Comienza su análisis examinando la Teoría Laboral del Valor (TLV) de Adam Smith y David Ricardo, así como trabajos de economistas posteriores. La teoría económica de la primera parte del siglo 19 estaba basada sobre la TLV, y su resultado fue "un asalto revolucionario al poder atrincherado". Sin embargo, a mediados del siglo, la TLV fue rechazada por las nuevas escuelas marginalista y austriaca. A consecuencia de ello, la teoría económica degeneró en "una apología de... las grandes corporaciones." La razón de este cambio es bien conocida. La TLV muestra que sólo el trabajo puede producir valor, y exhibe al capitalista y al terrateniente como parásitos. Para defender intelectualmente a las clases explotadoras, la TLV tuvo que ser marginalizada (perdón, no pude resistir).


El principal crítico de la TLV fue el austriaco Bohm-Bawerk, quien construyó una versión ingenua de la teoría para refutarla. De acuerdo a BB, la TLV no es válida en muchos casos -tales como el valor de antigüedades o de pinturas raras-, y nunca es exacta en otras situaciones. Más aún, también el capitalista crea valor al invertir el capital que ha conseguido acrecentar mediante su ‘abstinencia’. Los terratenientes producen valor mediante el uso de su tierra. Ahora, los economistas clásicos, como Ricardo y Smith, admitían la escasez de algunos bienes. La TLV se aplicaba solamente a aquellas cosas que podían ser reproducidas libremente. Debido a las fluctuaciones en la oferta y demanda de estos bienes, nunca podría haber una correlación exacta entre su precio y su valor. Para Carson, esta queja sobre la inexactitud "tiene tanto sentido como decir que la ley de la gravedad ha sido invalidada... por la resistencia del aire..."


Carson revive la TLV utilizando no solamente conceptos smithianos y ricardianos, sino también -con ironía dialéctica- conceptos marginalistas y austriacos. Para Smith, el trabajo era principalmente "sufrimiento o penuria" [hardship]. Con ello, la TLV tiene una "base subjetiva" arraigada en el "sentido común" y tiene "la misma comprensión apriorística de la conducta humana de donde Von Mises, el discípulo de BB, derivó su 'praxeología'". En esencia, los seres humanos maximizan la utilidad y minimizan la desutilidad [= utilidad negativa; molestia, daño o satisfacción negativa que produce un cierto bien o servicio. N. del Tr.] "El gasto de energía [labor expenditure] es un costo absoluto, sin importar la cantidad... El costo de oportunidad del trabajo [el valor alternativo al cual se renuncia para pagar a un trabajador]... no es trabajo". "Es la desutilidad del trabajo y la necesidad de persuadir al trabajador para que incorpore su esfuerzo al proceso de producción, la única cosa entre los 'factores de producción' que crea valor".


Hay una gran diferencia entre la situación del trabajador y la del terrateniente-capitalista. El trabajo exige un "gasto positivo de esfuerzo"; la 'abstinencia' y la renta tienen que ver con fijar los cargos para acceder a algo. El trabajo es un sacrificio absoluto; la abstinencia es, en el mejor de los casos, un sacrificio relativo. El trabajador tiene que trabajar; alguien con capital puede elegir entre no trabajar o invertir. "El 'valor' creado por los capitalistas y los terratenientes es simplemente un precio monopólico pagado a sus dueños". Además, los críticos marginalistas y austriacos de la TLV tratan las relaciones de propiedad como algo dado. Sin embargo, ¿de dónde vino realmente ese capital de inversión? ¿Cómo obtuvo el propietario la tierra que ahora alquila? La carencia de propiedad y capital que obliga al trabajador a venderse a un capitalista se explica mejor con historia, no con teoría económica.


Los hechos de la historia son claros: los campesinos fueron desposeídos mediante la coerción y la intervención del estado, convirtiéndolos en trabajadores sin tierras y forzando una situación de intercambio desigual en el mercado de trabajo. Carson trata esto con gran detalle en el capítulo respectivo, pero antes echa una mirada crítica a la versión marxista del desarrollo del capitalismo. Marx era ambiguo en cuanto al papel de la coerción. Engels, por su parte, era un absolutista de mercado. Para él, el salario era algo "puramente económico", y “no había robo, fuerza o estado implicados" durante la acumulación primitiva del capital.


Los marxistas se rehusan a admitir los orígenes políticos del capitalismo. Lo que Engels quería refutar era la versión del socialismo de Eugene Duhring. Y antes que eso, su meta era descartar a Proudhon y al socialista ricardiano Hodgskin. Estos tres pensadores consideraban al capitalismo como algo arraigado en, y perpetuado por, el estatismo y la violencia. En lo único en que concuerdan los marxistas y los socialistas no marxistas es en que el capitalismo puede existir sólo si los trabajadores quedan separados de los medios de producción. He aquí la receta de Carson para llegar al Libre Mercado: 1° Robe la tierra a las clases productivas. 2° Aterrorize a los dueños anteriores de la tierra de modo tal que no organicen ninguna oposición. 3° Convénzalos que esta situación es un resultado natural del Libre Mercado.


Pero vayamos a los hechos de la historia. Proudhon estaba en lo correcto: “la propiedad es robo”. El llamado derecho a las tierras campesinas era una ficción legal feudal establecida por los conquistadores normandos. Sin embargo, la primera expropiación en masa y desahucio real de campesinos ocurrió sólo hasta el embargo de las tierras de la Iglesia por Enrique VIII. Con esta acción, más del 10% de los campesinos fueron reducidos a trabajadores sin tierras, y fueron sometidos bajo terror por las Poor Laws decretadas por esa época. Los cambios jurídicos en el siglo 17 convirtieron el limitado derecho feudal en derecho la propiedad privada, y los campesinos restantes pasaron a ser simples y puros posesionarios [tenents]. Después, durante los dos siglos siguientes, fueron desposeídos por las diversas Enclosure Acts.


Los nuevos capitalistas-terratenientes amaban las Enclosure Acts, y no sólo por las propiedades obtenidas. Los trabajadores, careciendo de tierra, perdieron toda independencia. Ésta, la independencia, era algo que sus amos consideraban "uno de los más grandes males". La propiedad comunal campesina (la forma tradicional) era considerada "un peligroso centro del indisciplina".


Este sistema malvado fue impuesto en el exterior, y de este modo empezó a existir el llamado mercado mundial. Irlanda fue el ensayo general para el robo, la esclavitud y el genocidio de indígenas por todo el mundo. Los primeros esclavos eran celtas, enviados a morir como moscas en los campos de caña de Barbados. En verdad, "América fue construida sobre el trabajo esclavo". El mercado mundial fue impuesto por los navíos de guerra europeos que protegían a los esclavistas, los países más débiles fueron obligados a comprar las mercancías europeas y acabaron con toda competencia. La intervención del estado impidió la competencia extranjera, e incluso fue más allá en el caso de los textiles indios, al destruir una industria entera y empobrecer a esta populosa nación. La fuerza era utilizada dondequiera que fuera el conquistador europeo. El método era siempre igual; convertir a los campesinos libres en trabajadores baratos, que luego eran enviados a trabajar hasta que morían. Para cazadores y recolectores: el exterminio. Luego de leer este capítulo, usted verá que esta gente no tenía nada que envidiar a Hitler, Stalin o Pol Pot.


El capitalismo fue traído a la existencia por una aristocracia terrateniente que se transformó a sí misma en clase capitalista cuando reventó el viejo sistema medieval. De los siglos de saqueo y pillaje de esta clase vinieron los capitales de inversión de la Revolución Industrial. En los Estados Unidos, los pilares de la Libre Empresa, el desarrollo industrial capitalista fue resultado del mercantilismo, la esclavitud y las inversiones de los terratenientes, cuyas tierras las habían obtenido del gobierno, que a su vez las robó a los indígenas. Como dice Carson, el "capitalismo nunca fue creado por un mercado libre"; el "capitalismo de libre mercado es un oxímoron".


Una gran falla del marxismo, en especial del marxismo vulgar, ha sido el no reconocer las causas políticas del capitalismo, y el reducir lo social y lo político a meros brotes o consecuencias de las fuerzas económicas. Así, el marxismo viene a ser una apología de la tiranía. “El parasitismo no era necesario para el progreso." Tanto los socialistas de estado como los apologistas del capitalismo (como los llamados libertarios de libre mercado) tienen, "por razones casi idénticas", un interés común en sostener el mito del laissez faire en el siglo 19.


Este mito, este vasto y cruel "subsidio de la historia", es el fundamento del Capitalismo Monopólico que se desarrolló a fines del siglo 19. En este punto Carson introduce el análisis del monopolio de Benjamin Tucker. Las patentes, las tarifas, la moneda y los monopolios bancarios fueron las formas de parasitismo patrocinado por el estado que dieron lugar a las grandes corporaciones. Los "Cuatro Monopolios" de Tucker tienen que ver con las concesiones de tierra, los préstamos baratos y los regalos, el dominio eminente (por el cual el estado podría robar tu tierra y darla a sus compinches corporativos) y cientos de formas para subsidiar el bienestar de las corporaciones.


El problema del capitalismo corporativo es su fragilidad, su tendencia a entrar en crisis. Una causa profunda de la crisis es la tendencia a producir más de lo que puede ser vendido con ganancia. Los subsidios estatales empeoran aún más esta situación, pues crean un tipo de economía capitalista más intensiva que la que existiría en un mercado genuino. Para sostener la demanda y las ganancias, el estado interviene de nuevo, otorga aún más subsidios y crea un estado de bienestar para aplacar a las clases bajas. Esta “irracional bola de nieve -la intervención del estado-desestabiliza el sistema, con lo cual llega a requerirse aún más intervención de estado". La bola de nieve conduce eventualmente a la crisis fiscal del estado, la cual comenzó en los 60’s.


El capitalismo monopólico de estado introduce tecnologías y métodos que dañan profundamente a la sociedad, sustituyendo a los más viejos y apropiados métodos y tecnologías. Piénsese en la urbanización irregular, en la dependencia excesiva del petróleo y el automóvil, en la burocratización y el llamado profesionalismo, que son algunos ejemplos. A mayor tamaño, mayor ineficacia. Las corporaciones tienen todos los problemas de la economía estalinista planificada -una irracionalidad fundamental. La única razón por la cual las cosas todavía funcionan es porque los trabajadores no hacen caso a las directivas de arriba.


La crisis fiscal del estado, combinada con la quiebra social debida a la irracionalidad capitalista, dio lugar a la reacción neo-liberal. Durante los últimos 25 años el estado ha servido para trasladar la riqueza desde el consumo hasta la inversión, como un apoyo para el sistema corporativo. Esta acción trae consigo una contradicción, pues el sistema depende de un consumo masivo en un nivel que rinda beneficios y que permita resolver el problema de la sobreproducción.


En el capítulo final, llamado “Fines y medios”, Carson discute la alternativa al capitalismo. El sistema capitalista debe ser reemplazado por asociaciones voluntarias; una economía de cooperativas de trabajadores, asociaciones mutualistas y uniones sindicales, fundadas en bienes comunes, intercambio libre y principios de usufructo. El estado, abolido y sustituido por una federación de comunidades.


La revolución de Carson sería gradual y marcada por el desarrollo de una "situación de poder dual”. Esto requiere la construcción de una "infraestructura social alternativa" que dé lugar a formas de "contra-poder social", tales como sindicatos, cooperativas, uniones de arrendatarios, sociedades mutualistas, "observadores de policías" y movimientos municipalistas libertarios. Ese desarrollo es una forma de "política prefigurativa", en la cual las personas intentan vivir la revolución ahora mismo. La distinción entre reforma y revolución es “cosa de énfasis, principalmente". La base para una revolución "final" tiene que ser creada de antemano, y ésta es la tarea de la estructura social alternativa.


El moderno Estado Corporativo es mucho más intervencionista que su versión decimonónica, lo cual es un problema para los anarquistas. (Considérese que en muchos países el 20% o más de la población depende del estado para el empleo o la supervivencia.) Incluso Benjamin Tucker vio la necesidad de una "abolición gradual del estado", para no dar lugar a una situación peligrosa. Por tanto, es necesario tener una "posición estratégica" frente al estado. "No basta con oponerse al estatismo como un todo... sin tener ningún concepto de cómo los ejemplos particulares de estatismo encajan en el sistema total de poder". Por consecuencia, el desmantelamiento del estado debe darse "en el orden correcto", porque hacerlo de la manera incorrecta es llamar al desastre. La secuencia apropiada sería, primero, eliminar todas las medidas estatales que apoyan y dan lugar al poder capitalista y burocrático. Una vez abolida la explotación del trabajo, cualquier asistencia social tendrá que ser manejada por las sociedades de ayuda mutua.


El Estado Corporativo caerá. Primero, por sus contradicciones internas; segundo, desde el exterior, "por la multitud de movimientos cuyo único común denominador es su aversión al estado centralizado y al capitalismo corporativo". Carson ve la necesidad de hacer amplias coaliciones ad hoc. Pero su "estrategia política" no es electoral (quizás, se asemejan más a los movimientos que produjeron la caída del estalinismo en Alemania del Este), ni tampoco es la función primaria de este movimiento revolucionario-evolucionario el desmantelar al estado. El movimiento "político" debe existir para liberarnos de esas fuerzas que nos impiden realizar nuestra actividad primaria -la construcción de una nueva sociedad libre.


Carson es un mutualista y ofrece una alternativa mutualista al capitalismo. Las otras escuelas de pensamiento anarquista no deberían ignorar su trabajo sólo por ello. En una sociedad voluntaria, la gente puede vivir como desee, con tal que no fuerce ni explote a nadie. Así, en una economía mutualista cualquier persona podría vivir, digamos, bajo los principios del comunismo libertario. El análisis de Carson puede también adaptarse a todas las formas de anarquismo. El aspecto más importante de este libro es que el análisis económico de la explotación y del capitalismo se funda en una base anarquista sólida. No necesitamos ya seguir en segunda fila, detrás de los marxistas.


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El blog de Kevin Carson podéis verlo en:

http://mutualist.blogspot.com
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COMENTARIOS de wg:

1- No es forzoso que el anarquismo tenga su teoría económica. Si ya hay alguna teoría buena por ahí, en el mercado de ismos, el anarquismo puede tomarla prestada... como tomó antes la de Karl. Hasta puede que un día ya nadie se acuerde de dónde vino, y entonces será suya. Con derecho pleno y hasta divino. Res nullius... res del más listo o del más veloz.

2- Ahora, ¿necesita una teoría económica? Lo ignoro (como ignoro si las teorías económicas sirven para algo más que justificar y/o maldecir personas, ideas y cosas). Pero, bueno, para que Kevin no se sienta mal, supongamos que la necesita...

3- La parte histórica del texto no es tan "clara" como pretende Kevin. Hay detractores importantes, gentes que dicen que el capitalismo no fue tan malo en sus comienzos. Ver: http://www.liberalismo.org/articulo/299/

4- La parte filosófica está mal. ¿Para qué ocuparse del “valor"? El trabajo es sufrimiento; la abstinencia no lo es (o no lo es tanto). Muy bien... ¿y? ¿Pretende Kevin convencernos de que los compradores valoran las mercancías porque los productores derramaron sangre, sudor y lágrimas al fabricarlas? Es obvio que no: a la gente sólo le importa que la cosa que va a comprar realmente le sirva para algo. ¿O pretende decir que los compradores debieran valorar las cosas cuando vienen manchadas de sangre, sudor y lágrimas? Dudo mucho que el ciudadano de a pie, el no militante, le haga caso. Si estos son los fundamentos de la nueva teoría económica "específicamente anarquista" de Kevin, vamos mal. Los austriacos se reirán de ella igual que se ríen de la de Karl. ¿Para qué ese afán de resucitar la TLV?

5- La estrategia de Kevin puede que sea factible. Pero, en todo caso, puede ponerse en práctica sin compartir sus creencias históricas y filosóficas.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

A mí me suena bien.

Alberto

Anónimo dijo...

Guaaau! Increible, alguien hoy dia intenta defender al teoria del valor-trabajo!

Un momento que lea el resto del blog y ahora te comento, un saludo :-)

Anónimo dijo...

Gracias por el resumen, muy útil y completo.

Quizás no sea imperioso que el anarquismo tenga su propia teoría económica, más no es lo mismo que decir que no necesite de ninguna.

Ahora el Valor trabajo parece haber desaparecido de nuestras mentes como si su relativización nos hubiese servido de mayor ayuda para construir una sociedad más justa y equitativa.

Carson se preocupa de un tema que es muy importante y es la del valor agregado, cuando muchos anarquistas comienzan a pensar que la monalisa y el dibujo de un niño son idénticas toda capacidad realista de pensar el comercio y la economia en los seres humanos comienza a fracasar.

¿Qué es? ¿demanda o trabajo? no es tan simple como puede parecer en un comienzo ¿quien y como le da valor a las cosas?

No siento que no has cerrado ninguna discusión, pero creo que las directrices que marca Carson van por el camino adecuado.

Suerte y muy buen blog, te felicito

wg dijo...

El resumen es de Larry Gambone; yo sólo traduje.

Si eres objetivista (en lo que toca al valor económico), expón tu teoría.

Saludos

Anónimo dijo...

nose si era un comentario o q pero kien fue el boludo q dijo que al gente no compra las cosas por el trabajo en ellas sino por las cosas en si, eso es lo que se critica del capitalismo( las COSAS estan por ensima de los HOMBRES) y me parece que el anarquismo autentico no es el que dice que no hay que organisarse economicamente sino el que deja libremente que diferentes grupos lo hagan sin explotar ni violar la libertad individual de cada persona